martes, 17 de septiembre de 2013

Bostra obsoletalis, Therapne obsoletalis



Taxonomia
Filo: Arthropoda
Subfilo: Hexapoda
Clase: Insecta
Orden: Lepidoptera
Superfamilia: Pyraloidea
Familia: Pyralidae
Subfamilia: Pyralinae
Tribu: Pyralini
Genero: Therapne o Bostra.
Especie: Therapne obsoletalis; Bostra obsoletalis

El Consejo Superior de Investigaciones Científicas únicamente recoge en su base de datos de fauna ibérica una especie de polilla dentro del género Therapne: la obsoletalis.
Por su parte, la Unión Europea, también consigna en su base de datos a esta especie como la única, dentro del género bostra, que sobrevuela territorio continental.
De unos quince milímetros de envergadura, esta mariposa nocturna coloniza básicamente el sur de Europa (Bulgaria, Islas Canarias, Córcega, Croacia, la Turquía europea, Francia, Grecia, Italia Macedonia, Malta, Portugal, Cerdeña, Sicilia y España) Marruecos, Túnez, Palestina, Sudán y Yemen.
El imago se manifiesta en los meses de verano.

viernes, 30 de agosto de 2013

Chlormyia sp



Taxonomia
Filo: Arthropoda
Subfilo: Hexapoda
Clase: Insecta
Orden: Diptera
Suborden: Brachycera
Familia: Stratiomyidae
Subfamilia: Sarginae
Genero: Chloromyia
Especie: Chlormyia sp

Son dos las especies de moscas del género Chloromyia que colonizan la Península Ibérica:
- Formosa
- Speciosa

Ambas especies se extiende por el continente europeo; la especie formosa sobrevuela además el norte del continente africano.
Son de pequeño tamaño, coloración verde metalizado y poseen abundante y evidente pilosidad en los ojos.

viernes, 23 de agosto de 2013

Anthrax anthrax



Taxonomia
Reino: Animalia
Subreino: Eumetazoa
Filo: Arthropoda
Subphylum: Hexapoda
Clase: Insecta
Orden: Diptera
Suborden: Brachycera
Familia: Bombyliidae
Subfamilia: Anthracinae
Tribu: Anthracini
Género: Ántrax
Especie: A. Anthrax
Nombre binomial: Anthrax anthrax

Son, a saber, diecisiete las especies de dípteros del género Anthrax que colonizan el continente europeo:
- Aethiops
- Anthrax
- Binotatus
- Bowdeni
- Chionostigma
- Dentata
- Francoisi
- Giselae
- Johanni
- Pelopeius
- Pilosulus
- Punctulatus
- Sticticus
- Trifasciatus
- Varius
- Virgo
- Zonabriphagus

De ellas, en la Península Ibérica está datada la presencia de las siguientes especies:
- Aethiops
- Anthrax
- Binotatus
- Dentata
- Pilosulus
- Trifasciatus
- Varius
- Virgo

Los dipteros del género anthrax son "moscas abeja" propias de climas cálidos,  de color oscuro y pequeñas dimensiones, que oscilan de los cuatro a los veinte milímetros.
Muestran hábitos parasitarios en relación con otras especies, como escarabajos y abejas del género osmia, por lo que comparten espacios vitales.

jueves, 22 de agosto de 2013

Araneus pallidus (Araña pálida)



Taxnomia
Filo: Arthropoda
Subfilo: Chelicerata
Clase: Arachnida
Subclase: Micrura
Infraclase: Megoperculata
Superorden: Araneides
Orden: Araneae
Suborden: Labidognatha
Familia: Araneidae
Genero: Araneus
Especie: A. pallidus
Nombre binomial: Araneus pallidus
Nombre común: araña pálida

El género araneus, denominación dada por Eugène Simon en 1904, fue conocido anteriormente como "epeira". En este género se integran las denominadas vulgarmente "arañas de jardín".
Según la base de datos de fauna europea de la Unión Europea, son veintiseis las especies de araña del género araneus que colonizan el continente:
- Alsine
- Ambagiosus
- Angulatus
- Annulipes
- Bufo
- Canestrinii
- Circe
- Corticaloides
- Crispulus
- Diadematus
- Grossus
- Hortensis
- Marmoreus
- Nordmanni
- Pallasi
- Pallidus
- Pulcherrimus
- Cuadrado
- Riloensis
- Saevus
- Sericinus
- Sturmi
- Sumavensis
- Triguttatus
- V-notatus
- Vulpinus


Según la misma fuente, once de ellas están presentes en la Península Ibérica:
- Angulatus.
- Circe.
- Diadematus.
- Grossus.
- Marmoreus.
- Pallidus.
- Cuadrado o Quadratus.
- Sericinus.
- Sturmi.
- Triguttatus.
- Vulpinus.

Existen dudas sobre la presencia de la especie ambagiosus en nuestra Península.
Las arañas pertenecientes a este género presentan diferentes tamaños, que oscilan de los casi quince centímetros de longitud a apenas tres milímetros.
Las hembras son mayores que los machos, pudiendo llegar a cuadruplicar su tamaño. Los machos son de abdomen más alargado y estrecho.
Para capturar a sus víctimas tejen telas circulares de finísimos hilos, en las que quedan aprisionadas.
Las hembras son muchos más agresivas que los machos y a sus capturas las muerden o les inyectan veneno, aunque en la mayoría de las ocasiones utilizan la mordida. Los machos suelen rehuir el conflicto, procurando escapar, en caso de pelígro; también utilizan la estrategía de hacerse los muertos.
La araneus pallidus presenta una coloración pajiza, pardusca, sobre la que destaca, en el abdomen, una cruz de tonalidad blanquecina.
La hembra viene a medir unos quince milímetros. Para poder copular, el macho, más pequeño, se situa debajo de las piezas bucales de la hembra, conocidas como queliceros. Este órgano lo utiliza la araña para morder, para sujetar el alimento y para inocular veneno. Pues bien, en muchos casos,  el macho queda atrapado en los quelíceros durante el encuentro sexual, por lo que termina siendo devorado por su pareja.



miércoles, 10 de julio de 2013

Triticum sp (Trigo)



Taxonomia
Reino: Plantae
División: Magnoliophyta
Clase: Liliopsida
Orden: Poales
Familia: Poaceae
Subfamilia: Pooideae
Tribu: Triticeae
Género: Triticum
Especie: Triticum sp.

El trigo, junto con el maíz y el arroz, ostenta el privilegio de ser el grano más cultivado del mundo.
Domeñado en el Próximo Oriente desde hace miles de años, la harina de él obtenida, convertida en pan, constituye uno de los pilares básicos de la alimentación del hombre occidental. Su cultivo permitió la sedentarización humana, y con ella el desarrollo de los nucleos urbanos y el progreso de la civilización.
La facilidad de conservación del grano permitió que el hombre acumulara los excedentes para poder disponer de ellos en años de malas cosechas. En resumen, el cultivo del trigo favoreció el desarrollo del conocimiento humano, el dominio de la escritura y, en consecuencia, el salto de la prehistoria a la historia.
El laboreo de este cereal pasó del delta del Nilo y de los valles del Tigris y Eufrates a Grecia y a Roma. De hecho, los habitantes de la Hélade denominaban Démeter (diosa madre) a la diosa del pan y de la agricultura; los romanos la llamarían Ceres, termino del que deriva el vocablo "cereal".
Se conocen, al menos, las siguientes especies de trigo:
- Triticum aestivum
- Triticum aethiopicum
- Triticum araraticum
- Triticum boeoticum
- Triticum carthlicum
- Triticum compactum
- Triticum dicoccoides
- Triticum durum
- Triticum ispahanicum
- Triticum karamyschevii
- Triticum macha
- Triticum militinae
- Triticum spelta
- Triticum sphaerococcum
- Triticum timopheevii
- Triticum turanicum
- Triticum turgidum
- Triticum urartu
- Triticum vavilovii
- Triticum zhukovskyi



martes, 9 de julio de 2013

Avena loca (Ballueca, cogulla, cógula, racha)


Taxonomía
Reino: Plantae
División: Magnoliophyta
Clase: Liliopsida
Orden: Poales
Familia: Poaceae
Subfamilia: Pooideae
Tribu: Aveneae
Género: Avena
Especie: Avena sp.
Nombre común: Avena loca, ballueca, cogulla, cógula, racha.

Se pueden citar, entre las diferentes especies de avena, las siguientes:
- Abyssinica
- Barbata
- Byzantina
- Brevis
- Fatua
- Hirsuta
- Maroccana
- Nuda
- Occidentalis
- Pubescens
- Pratensis
- Sativa
- Sterilis
- Strigosa

Una primera distinción que procede hacer, entre las diferentes especies de avena, es aquella que separa las que son provechosas para el consumo animal o humano de aquellas que constituyen auténticas plagas para el agricultor. Dentro de estas últimas, pueden citarse la avena sterilis (con las subespecies ludoviciana y macrocarpa), la avena fatua y la avena barbata, mientras que, entre las primeras, hay que referirse a la avena sativa y a la avena byzantina.
La avena ha sido cultivada por el hombre desde la Edad de bronce. Aunque se utiliza mayormente como forraje animal, lo cierto es que a este cereal se le atribuyen excelentes propiedades gastronómicas, ya que es rico en proteinas, minerales, grasas y vitaminas. Contiene más de un sesenta por ciento de grasas no saturadas y el resto de ácido linoleico; es rico en vitaminas de la familia "B", en minerales como el fósforo, el hierro, el cobre, el potasio, el cálcio, el zinc, etc y contiene abundante fibra; además, favorece la función diurética, es energizante, ligeramente laxante y antiestrés.
La avena loca tiende a colonizar cultivos de cereal, a los que les hurta nutrientes, recursos hídricos y espacio vital, por lo que constituye una auténtica plaga, difícil de erradicar. Se reproduce por semilla.

miércoles, 26 de junio de 2013

Los fotógrafos de la revolución mexicana

Revolucionario con su winchester en un tren. Autor: Agustín Víctor Casasola.


La de México, la revolución más fotografiada.
La mexicana fue una revolución fotografiada –y filmada- en directo. Centenares de objetivos siguieron, minuto a minuto, el día a día de un conflicto bélico repleto de héroes y villanos. Todavía hoy, muchas de las instantáneas tomadas en aquél entonces continúan siendo iconos colectivos.
Todo revolucionario que se preciara debía tener sus propios fotógrafos de cabecera, hasta el punto de que algunos de los protagonistas de aquél sangriento drama llegaron a confundir, en determinados momentos, ficción y realidad.
En la cohorte de Pancho Villa figuraban periodistas e intelectuales. Los medios de comunicación le fascinaban de tal modo que rara vez rechazaba una entrevista.
Según el crítico de cine Valdemar Ayala Gándara, en 1913 Pancho Villa organizó una subasta en la que ofreció a las compañías cinematográficas norteamericanas la posibilidad de filmar sus batallas.

Emiliano Zapata. Autor: Antonio Garduño.

La Mutual Film Corporation, compañía que produjo algunas de las más importantes comedias de Charles Chaplin, compró los derechos a cambio del 20 por 100 de los beneficios de distribución, abonándole un anticipo de de 25.000 dólares, que invirtió en adquirir armamento.
Las escenas que se grabaron del conflicto mexicano fueron distribuidas por todo el mundo. Tal fue el éxito obtenido que la productora decidió hacer una película mezclando escenas reales y de ficción. Se tituló “The life of General Villa”.
Aún cuando en principio iba a ser dirigida por Griffith, el rodaje de “El nacimiento de una nación” le apartó del proyecto, siendo realizada finalmente por Christy Cabanne. El propio Villa era el protagonista del film, salvo en las escenas de juventud, que fueron interpretadas por Raoul Walsh.
No se sabe si fue con fines publicitarios, pero lo cierto es que se difundió la especie de que Villa aceptó combatir únicamente durante el día para que los cámaras dispusieran de luz suficiente, o que, si tenían que repetir alguna escena, los villistas no dudaban en embutirse los trajes de los cadáveres enemigos para recrear la secuencia. Lo cierto es que la desaliñada manera de vestir de Villa no gustaba a los productores americanos, que terminaron engalanándole con un bonito uniforme.
Entre los fotógrafos que siguieron las andanzas de Pancho Villa pueden citarse a los hermanos Cachú o a John Davidson Wheelan; Sara Castrejón, primera fotógrafa de la revolución, Cruz Sánchez y Armando Salmerón fotografiaron a las tropas zapatistas y Fernando Soto y Jesús Abitia a los carranzistas.
Entre la pléyade de fotógrafos que documentaron la revolución méxicana, dos merecen especial atención: Agustín Víctor Casasola y Hugo Brehme.
Aún tratándose de un fotógrafo menor, Casasola tuvo la habilidad de crear una de las primeras agencias de fotografía del mundo, la “Agencia Fotográfica Mexicana”, que en 1912 pasó a denominarse “Agencia Mexicana de Información Fotográfica”. Hasta 483 fotógrafos llegaron a colaborar con su agencia.
Casasola llegó a atribuirse la autoría de imágenes capturadas por otros autores, incluidas las de su hermano Miguel. Se tiene constancia de que borraba en los negativos los nombres de los titulares de las fotografías, sustituyéndolos por el suyo.
A pesar de este comportamiento poco ético, lo cierto es que su agencia suministró material gráfico a periódicos de todo el mundo y que tuvo la acertada visión de constituir en 1900 el denominado “archivo Casasola”, que terminaría convirtiéndose en su auténtica obsesión.
Llegó a acumular un fondo de casi medio millón de fotografías, que en la actualidad se conservan en el Instituto Nacional de Antropología e Historia, en Pachua, en el Estado de Hidalgo.
A Hugo Brehme, de origen alemán, se le considera el mejor fotógrafo de la revolución mexicana. Llegado a México en 1905, en 1908 se instaló en Veracruz y en 1910 abrió un estudio en ciudad de México. En 1911 se integró en la agencia de Casasola.
Fotografió la Decena Trágica de 1913, la estancia de Zapata en Morelos o la intervención de Estados Unidos en Veracruz. En 1923 publicó “México pintoresco”, un clásico de la fotografía mexicana en el que se recogen 197 obras suyas, de gran fuerza poética.
Además de todos los citados anteriormente, fueron muchos otros los fotógrafos que recogieron para la historia impresionantes imágenes del México revolucionario.
Cabe citar, a título de merecido reconocimiento, a Miguel Casasola, Gerónimo Hernández, Manuel Ramos, Homer Scott, P.C. Schockey, Heliodoro Juan Gutierrez, Antonio Garduño, Félix Miret, Sabino Osuna, Walter H. Horne, Samuel Tinoco, Hartfort H. Miller, Robert Ruyon, Antonio, Guillermo y Benito Rousset, Cruz Sánchez, Eduardo Melhado, Ignacio Medrano Chávez, Jesús H. Abitia, José Mora o los hermanos Cachú, entre otros.

Las soldaderas o adelitas.
En la historia de la revolución mexicana, los fotógrafos prestaron especial atención a las soldaderas, sacrificadas mujeres que, con los pies descalzos, caminaban al costado de los orgullosos combatientes masculinos que se desplazaban a caballo, protegiéndose del sol con sombreros de ala ancha.
A ellas les correspondió transportar los bultos y las armas, conseguir alimentos, cocinarlos, cuidar de los heridos y, en muchos casos, soportar la violencia sexual que ejercieron sobre ellas sus machistas compañeros.

La adelita. Autor: Gerónimo Hernández.

De hecho, se lloraba más la muerte de una yegua que la de una soldadera.
El propio Pancho Villa siempre trató con crueldad y desprecio a las mujeres. Aunque en 1946 el Congreso mexicano reconoció a Soledad Seáñez Holguíz como su legítima esposa, se sabe que contrajo matrimonio al menos setenta y cinco veces.
Aunque únicamente se les reservaban tareas de retaguardia e intendencia, muchas de estas mujeres se batieron en el frente, alcanzando gran notoriedad. Es el caso de la Cucaracha, María Pistolas, Petra Herrera, la Coronela, Margarita Neri, Rosa Bobadilla o la Tigresa.
Fruto de la unión de una de ellas, Manuela Oaxaca, con el revolucionario de origen irlandés Francisco Quinn, nació Anthony Quinn, gran actor que, en 1952, interpretó el papel de Eufemio Zapata, hermano mayor de Emiliano (Marlon Brando) en la película de Elia Kazan “Viva Zapata”.
Otra, llamada Adela Velarde, conocida como la Adelita e inmortalizada por el fotógrafo Gerónimo Hernández, cuidó en 1914 del soldado herido Antonio del Río Armenta, quien se lo agradeció componiendo el famoso corrido que lleva su nombre:
“Si Adelita se fuera con otro
la seguiría por tierra y por mar,
si es por mar en un buque de guerra,
si es por tierra en un tren militar”.


La cámara también estaba presente cuando asesinaron a los héroes de la revolución.
Los auténticos héroes de la revolución mexicana fueron los cientos de miles de ciudadanos anónimos que perdieron la vida en ella.
Se estima que murieron un millón de personas durante el proceso revolucionario.
Otros autores elevan la cifra a dos millones, incluyendo en ella, además de a los muertos violentamente, a los que perecieron víctimas de las hambrunas y epidemias.
Para imaginar la magnitud de la tragedia baste decir que, de una población de quince millones de individuos, casi el ocho por ciento pereció a causa de este conflicto.

Ejecución. Autor desconocido.

El 22 de febrero de 1913, el Presidente Madero y su vicepresidente José María Pino Suárez fueron asesinados tras el golpe de estado perpetrado por el comandante Victoriano Huerta. Trasladados en automóvil al Palacio de Lecumberri, el Mayor Francisco Cárdenas le descerrajó un tiro en la cabeza al Presidente cuando estaba descendiendo del vehículo; Pino Suárez trató de escapar inútilmente, recibiendo trece disparos en la cabeza. El fotógrafo Manuel Ramos dejó constancia de los sentidos homenajes que ciudadanos anónimos rindieron a su presidente en el lugar del crimen.
Emiliano Zapata murió víctima de la traición del Coronel Jesús Guajardo. Este individuo, miembro de las fuerzas constitucionalistas, le anunció al líder revolucionario la intención de unirse a su bando. Acordaron encontrarse en la Hacienda de Chinameca, en Morelos, el 10 de abril de 1919.

Cadaver de Emiliano Zapata exhibido en Cuautla. Autor: José Mora.
Cuando Zapata llegó al lugar convenido, un soldado hizo sonar el clarín con el falso propósito de que las tropas le rindieran honores; en realidad era la señal convenida para asesinarlo. Francotiradores apostados en la azotea de la hacienda abrieron fuego contra el líder revolucionario, acabando con su vida.
Todavía se conserva la película del funeral y entierro de Zapata en Cuautla, Morelos. El fotógrafo José Mora aprovechó el acto fúnebre para realizar una magnífica instantánea del cadáver de Zapata, rodeado de sus seguidores.
El 20 de julio de 1923, Pancho Villa viajaba en automóvil hacia su finca de El Canutillo. En la ciudad de Hidalgo del Parral, en el Estado de Chihuahua, unos asesinos lo acribillaron a balazos; también pereció en la emboscada, entre otros, el Coronel Trillo. Se dice que la orden la dio el entonces Presidente Obregón.
Casasola dejó constancia del suceso, tomando una instantánea del crimen con los cadáveres todavía en el vehículo en el que habían sido asesinados.
Unos años después de su muerte unos desconocidos profanaron la tumba de Villa seccionándole la cabeza. Unas fuentes atribuyen el acto a unos soldados borrachos mandatados por Obregón; para otras, fueron unos gringos que, en el lugar del vandálico acto, dejaron el siguiente letrero: “Nos llevamos la cabeza del bandido”.
Se dice que el magnate de la prensa norteamericana Hearst pago 5.000 dólares por tan tétrico trofeo.
Asesinato del General Francisco Villa y del Coronel Trillo. Autor: Agustín Víctor Casasola.

miércoles, 5 de junio de 2013

Blaps gigas (Escarabajo de los desperdicios)


Taxonomia
Reino: Animalia
Filo: Arthropoda
Subfilo: Hexapoda
Clase: Insecta
Orden: Coleoptera
Suborden: Polyphaga
Infraorden: Cucujiformia
Superfamilia: Tenebrionoidea
Familia: Tenebrionidae
Subfamilia: Tenebrioninae
Genero: Blaps
Especie: B. Gigas
Nombre binomial: Blaps gigas
Nombre común: Escarabajo de los desperdicios

Los tenebriónidos del género blaps son, de entre los que pueblan el continente europeo, los de mayor tamaño. Se conocen más de doscientas especies, de las cuales las nueve que se consignan a continuación están presentes en la Península Ibérica:
- Gigas.
- Hispánica.
- Lugens.
- Lethifera.
- Nittens.
- Waltli.
- Mucronata.
- Tichyi.
- Lusitanica.
El blaps gigas coloniza el sur de Europa y el norte de África.
Es un escarabajo de intenso color negro y longitud inferior a los treinta y ocho milímetros. Se oculta en las oquedades de las piedras y se alimenta de restos orgánicos, como fruta y hojas en proceso de descomposición, e incluso de carroña.
Es un insecto fácil de capturar, ya que se desplaza con lentitud. No obstante, para protegerse de sus potenciales enemigos, desprende un olor muy desagradable.

jueves, 30 de mayo de 2013

Buteo jamaicensis (Aguila de cola roja. Gavilán colirrojo)


Taxonomia
Reino:  Animalia
Filo: Chordata
Subfilo: Gnathostomata
Superclase: Tetrapoda
Clase: Aves
Orden: Accipitriformes
Familia: Accipitridae
Subfamilia: Accipitrinae
Género: Buteo
Especie: B. jamaicensis
Nombre binomial: Buteo jamaicensis
Nombre común: Aguila de cola roja, gavilán colirrojo.

Muy apreciado por los cetreros americanos, este ratonero, fácilmente adaptable a diferentes habitats, coloniza los territorios comprendidos entre Alaska y las Antillas. Los instalados en territorios fríos suelen emigrar hacía el sur en la época de celo.
Nidifica en árboles y en zonas rocosas. Aunque de la construcción del nido se ocupa la pareja, la incubación corre a cuenta de la hembra, que suele poner de uno a cinco huevos.
De tamaño medio, presenta una envergadura de unos ciento veinte a ciento cuarenta centímetros y algo más de un kilo de peso.
Esta especie es abundante y sus ejemplares se distribuyen en catorce subespecies. Se conocen también hibridos nacidos del cruce de lajamaicensis con otras especies del género buteo.
No presenta dimorfismo sexual.

 Taxonomia
Reino: Animalia
Filo: Arthropoda
Subfilo: Hexapoda
Clase: Insecta
Orden: Lepidoptera
Superfamilia: Papilionoidea
Familia: Nymphalidae
Subfamilia: Nymphalinae
Tribu: Kallimini
Género: Kallima
Especie: K. Paralekta
Nombre binomial: Kallima Paralekta

Genéro propio del continente asiático, son diez las especies que se integran en el mismo:

- Kallima albofasciata.
- Kallima alompra.
- Kallima buxtoni.
- Kallima horsfieldi.
- Kallima inachus.
- Kallima limborgii.
- Kallima knyvetti.
- Kallima Paralekta.
- Kallima philarchus.
- Kallima spiridiva.

Todas estas especies han desarrollado una sorprendente capacidad de mimetización con las hojas de los árboles, por lo que, con las alas plegadas, apenas pueden distinguirse de estas.
La especie paralekta, de la que se conocen las subespecies paralekta y tribonia, muestra en el envés de las alas un uniforme color marrón. Sin embargo, cuando el macho las despliega, pueden observarse unas hermosas tonalidades azul metalizado, sobre las que destaca una ancha franja anaranjada. La hembra carece de coloraciones tan vivas.
La especie Kallima paralekta es un endemismo de Java, Sumatra e Indonesia.
Las plantas de las que se alimenta la oruga pertenecen a los géneros strobilanthes y pseuderanthemum, mientras que el imago gusta de la fruta madura.

martes, 21 de mayo de 2013

Platalea ajaja (Espátula rosada)



Taxonomia
Reino: Animalia
Filo: Chordata
Subfilo: Vertebrata
Superclase: Gnathostomata
Clase: Aves
Subclase: Neornithes
Superorden: Neognathae
Orden: Pelecaniformes
Familia: Threskiornithidae
Subfamilia: Plataleinae
Género: Platalea
Especie: P. ajaja
Nombre binomial: Platalea ajaja
Nombre común: Espátula rosada

Dentro del orden de los pelícanos, se integra el género platalea, a cuyos integrantes se les conoce vulgarmente con el nombre de "espátulas". Forman parte de este género las siguientes especies:
- Leucrodia.
- Minor.
- Regia.
- Flavipes.
- Ajaja.
Todas ellas comparten un pico alargado que, en la punta, se aplana y ensancha.
Están provistas de largas patas, que les permiten adentrarse en aguas poco profundas, preferentemente saladas, a la búsqueda de insectos, crustáceos y pequeños peces con los que alimentarse.
De hábitos monógamos, suelen compartir espacio vital con otras grandes aves, como las garzas y los ibis.
La espátula rosada coloniza los territorios del sur de Norteamérica y en centro y el sur del continente.
Es un ave grande, de más de setenta centímetros de altura y plumaje de coloración rosácea que gusta desenvolverse por zonas de manglar, ciénagas, bosques pantanosos, etc.


martes, 14 de mayo de 2013

Joel Peter Witkin: Permitido asomarse al interior

Autorretrato
Joel Peter Witkin nace en Brooklyn el 13 de septiembre de 1939. Sus padres se divorcian pronto, entre otras razones, por la incompatibilidad religiosa que se deriva de los orígenes judíos del padre y católicos de la madre.
Su progenitor, aunque de oficio vidriero, siente una profunda atracción por la fotografía y se la trasmite a su hijo desde la más tierna infancia. Witkin recuerda que, a la edad de tres o cuatro años, su padre ya le mostraba las imágenes impresas de los periódicos y revistas. “Mis primeras imágenes del mundo fueron fotografías”, dirá Witkin. “Sabía que me estaba diciendo que él no podía hacerlas. Le miraba y sabía que él sabía que yo podía intentarlo”.
El niño Witkin aprende tempranamente que es posible capturar y reproducir en un papel una parte del mundo que le rodea.
Pero ¿cómo es ese mundo en el que se desenvuelve Joel Peter? Podría responderse que igual que el del resto de muchachos que juegan y crecen por aquél entonces en su barrio, aunque, en el caso de Witkin, con algunas experiencias vitales singulares que, merced a su especial sensibilidad, lo marcarán para toda la vida en el terreno de lo personal y de lo artístico.
Mujer sobre una mesa.
 Por ejemplo, haber compartido el seno materno con una hermana y un hermano. A consecuencia de un aborto espontáneo, la madre pierde a la niña. Ya adulto, cuenta Witkin “Cuando viajo y en museos médicos veo un feto muy, muy hermoso, me pregunto si será mi hermana”.
O cuando, con cuatro o cinco años, sentado en el regazo de su abuela, la ve rezar el rosario. Le coge el crucifijo que tiene entre sus manos y le dice: “cuando sea mayor quiero trabajar en la fábrica de crucifijos y yo me encargaré de ser el que clave a la persona en la cruz”.
Muchos de sus biógrafos consignan que, siendo niño, presenció cómo un coche atropellaba a una niña, decapitándola. Él les corrige concretando que, a la edad de siete años, cuando iba a misa acompañado de su madre y de su hermano mellizo, fueron testigos de un accidente automovilístico en el que se vio involucrada una menor. En sus posteriores pesadillas nocturnas ve rodar a sus pies la cabeza de la muchacha; en realidad, es una simple pelota rodando por la calzada, según le relatará su madre con posterioridad.
Hombre con perro.
 Siendo adolescente, su abuela es victima de un accidente a causa del cual se le gangrena una pierna. Recuerda que “cuando me levantaba, la casa se llenaba con ese olor a café y la pierna de mi abuela, y acabé asociando el dolor con el amor”.
Fetos, cabezas rodando por el suelo, hombres crucificados, extremidades putrefactas…. Ese es el mundo interior que va construyendo Joel Peter Witkin, un mundo en el que la muerte y el amor, “el dolor y el amor”, como él mismo dice, se relacionan íntimamente. Un mundo del que también forman parte las experiencias vividas durante los cuatro años que trabaja, como fotógrafo de agencia, en la guerra del Vietnam.
Los sujetos que observa y retrata Joel Peter Witkin son criaturas deformes, hermafroditas, enanos…y cadáveres. A los primeros los localiza a través de anuncios en prensa o abordándolos en la calle para proponerles una sesión fotográfica. A los cadáveres, visitando los depósitos o sirviéndose de los empleados que se ocupan de recogerlos.
Así cuenta su actividad en México: “Me quedé cuatro días adicionales en la Ciudad de México, cuando estuve haciendo la imagen del Hombre de vidrio porque no lograba encontrar el cuerpo que requería. Cuando llegan los cuerpos traídos de la calle, existe la duda de cómo es que murieron. La gente de la calle puede ser que se la encuentre hasta días después de haber fallecido, lo cual dificulta encontrar la razón de su muerte”.
Las meninas.
 “En sus camionetas blancas, chóferes de la morgue hacen recorridos a diario para recoger cadáveres. Cuando los encuentran, éstos son lanzados sobre la camilla boca abajo. Sus narices se rompen en ocasiones, apilan hasta seis cadáveres uno encima del otro, algunos bastante inflados”.
El proceso creativo de Witkin es laborioso. Se inicia con la elaboración mental de la idea. La desarrolla en su cerebro hasta el último detalle, dibujándola sobre el papel si es necesario. Después, viene la búsqueda de los modelos y la preparación del decorado. Tras realizar las tomas, los negativos son sometidos a múltiples manipulaciones en el laboratorio.
El resultado siempre es respetuoso con el modelo, al que dignifica y ennoblece, protegiendo incluso su identidad, oculta casi siempre tras una máscara. Es tan eficaz el resultado, que, a modo de ejemplo, el observador no puede apreciar por sí mismo que las dos cabezas que, en su obra “el beso”, están dándose un ósculo, es en realidad una única testa partida por la mitad como consecuencia de la autopsia que se le acaba de practicar.
El beso.
Desde sus orígenes, el hombre siempre ha sentido curiosidad por contemplar lo que se aparta de lo habitual, de lo cotidiano.
Unos se acercan a lo diferente de manera brutal y descarnada. Es el caso de aquellos feriantes de barraca del siglo XIX, que, a cambio de unas monedas, traficaban sin compasión con las particularidades físicas de criaturas indefensas: tullidos, mujeres barbudas, gigantes, enanos… Igual que lo hacen en la actualidad algunos programas televisivos, llamados del “corazón”, que, para mejorar los índices de audiencia, desmenuzan las miserias físicas y psicológicas de sus invitados ante millones de espectadores.
Otros, como Velázquez o el Bosco, realizan esa aproximación con profundo respeto. El mismo respeto que Tod Browning siente por sus celebérrimos “freaks”, David Linch por “El hombre elefante” o Witkin por sus modelos.
Las sociedades acomodadas del primer mundo, que promueven, financian e intervienen en conflictos armados que ocasionan cientos de miles de muertos y lisiados cada año, rechazan con hipócrita repugnancia la obra de Joel Peter y la censuran sin rubor, obviando que Witkin, con sus retratos, se limita a mostrarnos a las victimas del hambre, las bombas de racimo, el napalm, el DDT o la talidomida; se limita a colocarnos frente al espejo que nos permite asomarnos al interior de nosotros mismos.
Woman in the blue hat.




jueves, 9 de mayo de 2013

Santiago Ramón y Cajal, el fotógrafo.



El 18 de julio de 1860, un niño de ocho años recién cumplidos, provisto de unos cristales ahumados que le ha preparado su padre, aguarda impaciente, desde lo alto de una pequeña colina, en compañía de otros curiosos y de Don Justo, su progenitor, que se produzca un fenómeno extraordinario que llevan días anunciando los periódicos: un eclipse solar.
El muchacho, preso de infantiles temores, se pregunta si la luna, victima de algún inexcusable error, terminará desviándose de la trayectoria prevista o si los científicos se habrán equivocado en sus cálculos.
Finalmente, el acontecimiento astronómico se produce y Santiago guardará en su memoria recuerdo indeleble de aquél fenómeno y de muchos otros que su espíritu inquieto y ávido de conocimiento va descubriendo a lo largo de su dilatada existencia.
En el año del eclipse, D. Justo Ramón Casasus toma posesión de su plaza de médico en Ayerbe. Su hijo, Santiago Ramón y Cajal, muestra especial sensibilidad para el dibujo y la pintura y una desmedida afición, propia de la edad, por las travesuras. La combinación de ambas cualidades le llevan a caricaturizar a su maestro que, disgustado, le encierra repetidamente en el llamado “cuarto oscuro”, una pequeña habitación ubicada en el edificio escolar.
Cumpliendo uno de esos castigos, Santiago descubre un fenómeno portentoso. Por una rendija de la desvencijada contraventana de madera se filtra un pequeño rayo de luz que proyecta sobre el techo de su mazmorra las sombras invertidas de las personas que pasean por la transitada plaza exterior.
El chiquillo se afana en ampliar el agujero y las sombras van tornándose borrosas; cuando reduce el diámetro de la abertura con trozos de papel, que pega con saliva en la madera, comprueba que las imágenes ganan en nitidez.
Años después dice que acababa de descubrir “la cámara obscura, mal llamada de Porta, toda vez que su verdadero descubridor fue Leonardo de Vinci”.
Cada vez que es enviado a su prisión piensa “¿qué me importa carecer de libertad?. Se me prohíbe corretear por la plaza, pero en compensación la plaza viene a visitarme. Todos estos fantasmas luminosos son fiel trasunto de la realidad y mejores que ella, porque son inofensivos. Desde mi calabozo asisto a los juegos de los chicos, sigo sus pendencias, sorprendo sus gestos, y gozo, en fin, lo mismo que si tomara parte en sus diversiones”.
Santiago comete la ingenuidad de informar a sus compañeros de tamaño descubrimiento, consiguiendo que se burlen de él porque, según le manifiestan, es algo natural. Ya en la madurez reflexiona sobre el gran número de hechos interesantes que dejaron de convertirse en descubrimientos fecundos, por haber creído sus primeros observadores que eran cosas naturales y corrientes, indignas de análisis y meditación.
Tres años después, estudiando en Huesca, descubre el fascinante mundo del color, la enorme diversidad de matices cromáticos que existen en la naturaleza: “el verde azul del olivo, el verde amarillo del boj, el verde gris de la encina y del pino y el verde negro del ciprés”.
Esta experiencia visual le lleva a confeccionar un grueso álbum en el que va reproduciendo los colores que es capaz de distinguir, asignándole un número a cada uno de ellos. Junto al color dibuja el objeto en el que predomina esa tonalidad. En definitiva, está desarrollando, sin saberlo, los trabajos que, sobre el color había realizado Michel Eugène Chevreul treinta años atrás.
Con dieciséis años, merced a la intermediación de un amigo, se interna en las bóvedas de la ruinosa Iglesia de Santa Teresa, en Huesca, donde un grupo de fotógrafos han instalado su laboratorio de revelado. “La revelación de la imagen latente, mediante el ácido pirogálico, causóme verdadera estupefacción”, relata años después D. Santiago.
El adolescente se siente conmovido cuando observa la milagrosa transformación que experimenta la amarilla película de bromuro argéntico hasta convertirse en un idílico bosque, del que quedan reflejadas hasta las más minúsculas hojas.
No comprende cómo es posible que aquellos fotógrafos se afanen en la tarea, carentes de toda curiosidad intelectual y científica. Para ellos, lo importante es “retratar mucho y cobrar más”.
Ya casado con Silveria Fañanás, cuando aún no ha cumplido los treinta años de edad, Santiago se embarca en la tarea de fabricar, para uso propio, las costosas placas ultrarrápidas al gelatino bromuro producidas por la casa Monckoven, desconocidas en España por aquél entonces. Consigue mejorar la fórmula y con las placas de producción propia fotografía un festejo taurino. Las imágenes, especialmente la de unas hermosas damas acomodadas en el palco presidencial, causan sensación en la sociedad zaragozana de la época.
Los fotógrafos de la capital aragonesa quieren adquirir su material y, de buenas a primeras, D. Santiago, con la inestimable colaboración de su esposa, se ve obligado a producir material en el granero del domicilio conyugal. Desgraciadamente para la industria fotográfica española, y afortunadamente para la humanidad, la actividad profesional y científica terminaron alejándole de esta experiencia.
No obstante, el mundo de la fotografía le expresará su reconocimiento nombrándole en 1900 Presidente Honorífico de la Real Sociedad Fotográfica de Madrid.

Santiago Ramón y Cajal mantiene intacta durante toda su existencia la pasión por la fotografía, cultivando sus diferentes facetas: fotografía antropológica, científica, el reportaje, el estudio, el bodegón, el paisaje, el desnudo …, llegando a publicar en 1912 un tratado titulado “La fotografía de los colores: bases científicas y reglas prácticas”.
Aprovecha sus repetidos viajes por el mundo para registrar con el objetivo las ciudades que visita y las gentes que las habitan.
Don Santiago divide la fotografía en dos categorías: la documental y la artística o de galería. De la primera dice que no debe admitir retoques aunque el fotógrafo entregue fotografías oscuras o durísimas, fruto de los caprichos de la luz natural. Con mucho más rigor juzga a los fotógrafos de estudio. Dice, refiriéndose a ellos: “Antaño, o no existía el retoque o se limitaba a suavizar cutis ásperos o manchados, atenuando piadosamente las arrugas, de otoñales o de los viejos verdes, sin menoscabo esencial de la anatomía. Pero el fotógrafo de hoy retoca furiosamente; resta muchos años de la edad a los modelos y procede, en fin, como los cirujanos llamados profesores de belleza. A ello obliga la mujer con sus audaces maquillajes, sus pintarrajeos de párpados, cejas y labios, y su manía de enrubiarse el cabello hasta el amarillo pajizo o rubio platinado”, opinión que hoy es compartida por muchos fotógrafos que reniegan de los abusos cometidos con photoshop.
Para Ramón y Cajal “la fotografía constituye ejercicio científico y artístico de primer orden. Por ella vivimos más, porque miramos más y mejor. Gracias a ella el registro fugitivo de nuestros recuerdos conviértese en copioso álbum de imágenes, donde cada hoja representa una página de nuestra existencia íntima y un placer estético redivivo”.
"Privilegio de la fotografía, como del arte, es inmortalizar las fugitivas concreciones vitales de la Naturaleza. Merced a aquélla, parecen resucitar generaciones extinguidas, seres sin historia que no dejaron la menor huella de su existencia. La Vida pasa, pero la imagen queda”.
Y es que para Don Santiago “el cultivo de la cámara obscura… fue en todo tiempo el descanso de mis fatigas, el olvido de pretericiones e injusticias y, en fin, el remedio soberano de dolencias físicas y morales”.

Bibliografía
Recuerdos de mi vida. Tomo I: Mi infancia y juventud. Santiago Ramón y Cajal. 1917.
Recuerdos de mi vida. Tomo II: Historia de mi labor científica. Santiago Ramón y Cajal. 1917.
El mundo visto a los ochenta años. Impresiones de un arteriosclerótico. Santiago Ramón y Cajal. 1934.

Fotógrafos e historia de la fotografía

Fotógrafos de la revolución mexicana, Los
Joel Peter Witkin
Santiago Ramón y Cajal
Vivian Maier

miércoles, 8 de mayo de 2013

Stevenia deceptoria



Taxonomia
Filo: Arthropoda
Subfilo: Hexapoda
Clase: Insecta
Orden: Diptera
Suborden: Brachycera
Familia: Rhinophoridae
Genero: Stevenia
Especie: Deceptoria
Nombre binomial: Stevenia deceptoria

De las catorce especies de moscas del género Stevenia que están presentes en el continente europeo, dos han colonizado la Península Ibérica:

- Deceptoria.
- Umbratica.

La que aparece en la imagen es una stevenia deceptoria.

martes, 7 de mayo de 2013

Nephrotoma sp.


Taxonomia
Filo: Arthropoda
Subfilo: Hexapoda
Clase: Insecta
Orden: Diptera
Suborden: Nematocera
Infraorden: Tipulomorpha
Superfamilia: Tipuloidea
Familia: Tipulidae
Género: Nephrotoma
Especie: No determinada.

Se conocen más de cuatrocientas especies de dípteros del género nephrotoma, de los cuales más de cincuenta colonizan territorio europeo y, según la web "Iberfauna", del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, veintitrés la Península Ibérica:
- Aculeata
- Analis
- Appendiculata
- Cornicina
- Crocata
- Croceiventris
- Dorsalis
- Flavescens
- Flavipalpis
- Forcipata
- Guestfalica
- Lempkei
- Lunulicornis
- Pratensis
- Quadrifaria
- Quadristriata
- Scalaris
- Scurra
- Semiflava
- Spatha
- Submaculosa
- Sullingtonensis
- Tenuipes

Estas especies de mosquitos pertenecen a la familia de los tipúlidos (típulas), siendo lo más característico de su morfología un cuerpo esbelto, abdomen alargado y patas muy finas y largas. Cuando se posan suelen mantener las alas desplegadas.
Contrariamente a lo que sucede con la mayoría de los dípteros, las típulas no son muy hábiles en vuelo.
En cuanto a los hábitos alimenticios, las larvas suelen alimentarse de las raíces de las plantas, por lo que pueden llegar a constituir auténticas plagas. En la edad adulta algunas especies se alimentan del néctar de las flores y otras no ingieren alimentos en esta fase de su ciclo vital.
Las hembras presentan a la conclusión del abdomen el oviscapto, en algunas especies de longitud considerable, que utilizan para depositar los huevos.

jueves, 18 de abril de 2013

Papilio Rumanzovia






Taxonomia
Reino: Animalia
Filo: Arthropoda
Clase: Insecta
Orden: Lepidoptera
Familia: Papilionidae
Tribu: Papilionini
Genero: Papilio
Especie: P. deiphobus
Subspecie: P.D. rumanzovia
Nombre trinomial: Papilio deiphobus rumanzovia

Este papiliónido, de unos 14 centímetros de envergadura y origen desconocido en la actualidad, coloniza los bosques primarios de la zona de australasia, desde Java a Sumatra, pasando por Filipinas.
De hábitos territoriales, los machos disputan entre sí por controlar un territorio en el que localizar hembras receptivas sexualmente. En los enfrentamientos desarrollan vuelos espectaculares.
El dimorfismo sexual no solamente se manifiesta entre machos y hembras; estas últimas también pueden presentar diferencias morfológicas entre sí.
El color característico es el negro, sobre el que destacan lineas y manchas blancas y zonas adornadas con rojo escarlata. Normalmente, son más llamativas las hembras que los machos.
Los imagos se alimentan del néctar de las flores mientras que la oruga se nutre de las hojas y flores de algunos cítricos.